¿Por qué Zinkdo?
Hasta no hacer mucho, cuando una empresa necesitaba servicios de estrategia, marketing y comunicación en digital solía recurrir a dos tipos de empresas: las Consultoras y las Agencias.

Hasta no hace mucho, cuando una empresa necesitaba servicios de estrategia, marketing y comunicación en digital solía recurrir a dos tipos de empresas: las Consultoras y las Agencias.

 

A principios del 2014, dos amigos que habían compartido varios proyectos digitales a lo largo de casi veinte años de trayectoria en paralelo se sentaron en un restaurante de Barcelona para debatir estos modelos. Era evidente que tanto agencias como consultoras funcionaban como modelos rentables, pero presentaban carencias para el cliente final:

–    Las consultoras te dicen lo que has de hacer, pero en su gran mayoría no lo implementan. Te dan una receta que tienes que cocinarte tú. Y si el resultado no es bueno, no sabrás si es cosa del cocinero, o de la receta…

–    Muchas agencias llevan a cabo acciones inspiradas por las posibilidades de la última herramienta o de la red social de moda. Pero a veces esas acciones no acercan a los clientes a sus objetivos estratégicos…

Ambos extremos actúan así porque trabajan con lo que saben hacer sus recursos, y dejan de hacer aquello que no controlan. ¿En qué porcentaje de los casos eso coincide plenamente con las necesidades del cliente?

Como ambos amigos hemos trabajado en proyectos digitales desde todos los frentes (cliente, consultora, agencias creativas, de medios, de performance,…), estamos en una estupenda posición para aportar una respuesta diferencial a la dicotomía agencia-consultora:

–    ¿Por qué una consultora no va a poder ejecutar y responsabilizarse de los resultados de lo que ha pensado?

–    ¿Por qué una agencia no puede realizar una estrategia focalizada en el negocio del cliente antes de decidir qué canales y herramientas utilizará?

–    … y ¿quién dice que ambos procesos no pueden ser ágiles y realimentarse?

En los siguientes meses creamos un primer modelo de empresa que respondía a estas preguntas. Pero antes de ponerlo en marcha quisimos estar seguros de que teníamos los pies en el suelo. Así que lo contrastamos con diez directores de marketing y comunicación de empresas acostumbradas a contratar servicios digitales. Queríamos saber qué problemas y carencias se encontraban en el panorama actual, qué es lo que necesitaba realmente; cuáles eran los aspectos que menos les gustaban de su trato con agencias y consultoras. Preguntamos cuáles de aquellos “entregables” casi no usaban y qué era lo que ninguna empresa les cubría. Indagamos acerca de las necesidades que no se plasman en un briefing, pero que acaban marcando la diferencia.

Con nuestra idea inicial y los inputs recogidos definimos un enfoque diferencial: lo que haremos y no haremos para satisfacer la necesidades de nuestros clientes. Renunciamos a cosas que parecían obvias y nos adaptamos a lo que pedía nuestro público y no estaba cubierto en el mercado.

Así nació Zinkdo, bajo tres premisas fundamentales:

–    Sólo trabajamos para cumplir los objetivos estratégicos del cliente (vender, posicionar una marca, aprender de un mercado, mejorar el servicio, etc.).

–    Estrategia y acción evolucionan juntas y se realimentan a través de la medición de resultados.

–    Nos gusta que nuestro cliente aprenda en el proceso. No queremos crear dependencias que lo mantengan atado porque no sabe hacer lo que hacemos. Preferimos relaciones de confianza que generen nuevos encargos sencillamente por que hemos resuelto problemas anteriores.

Y nos impusimos cuatro máximas:

  1. 1. Agilidad: realizar los proyectos sin grasa superflua, sin nada que no aporte. Hacer grandes informes con conclusiones pequeñas es perder tiempo y dinero.
  2. 2. Transparencia en lo que sabemos hacer: si nos apoyamos en algún experto en un tema concreto el cliente tiene que saberlo, no hay intermediaciones si no añaden valor.
  3. 3. Trabajar mano a mano con el entorno del cliente sin intentar imponer nuestros recursos. Avanzar en equipo siempre es mejor para el cliente.
  4. 4. No justificar lo que no funciona: al trabajar bajo el premisa de la medición, corregimos rápido las hipótesis que no terminan de funcionar.

 

Llevamos casi dos años en marcha cumpliendo esta filosofía de trabajo, y hasta ahora, nos va muy bien. A día de hoy estamos orgullosos del equipo que se ha unido al proyecto, de los proyectos que hemos realizado, pero sobre todo de los clientes que siguen contando con nosotros, su confianza nos indica que estamos en el camino correcto.

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