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El peso de la reputación personal online para un emprendedor

Hay una evidente traslación de buena o mala imagen entre los empleados de una empresa y la imagen de esa misma empresa. De la misma manera que un empleado que atiende a un cliente con malos modos está transmitiendo una mala imagen de la marca para la que actúa, en ocasiones un comportamiento poco ético por parte de una marca acaba empapando a quienes trabajan allí, sobre todo si tienen un cierto grado de responsabilidad o de visibilidad.

Esta transferencia de reputación es mucho más evidente en el caso de los emprendedores, donde la personalidad del equipo impulsor de un nuevo proyecto define el carácter de la nueva empresa. Hace pocos días tuve la ocasión de compartir algunas ideas sobre este tema con emprendedores que están lanzando sus proyectos con la aceleradora Conector, que resumió la charla en este post.

Se trata de comprender que en los estados iniciales de un proyecto empresarial, la reputación online de los emprendedores conforma la reputación online de su empresa. Seamos realistas: no existe una frontera del estilo “me fío de él como profesional pero no como persona”. En el caso concreto de los emprendedores es precisamente la confianza en las personas la que permitirá al proyecto captar talento, inversiones o clientes.

CC BY-NC-ND Tom Simpson

CC BY-NC-ND Tom Simpson

 

Por lo tanto, cuidado con algunos errores comunes en reputación personal que conviene evitar:

  • Guardarnos de publicar en redes sociales detalles demasiado personales: una opinión política visceral, una confidencia sentimental, un chiste de mal gusto y nuestra imagen se verá afectada.
  • Pero mostrar preferencias constructivas puede ayudarnos a generar ese espacio común con el que generar confianza. Qué libro nos ha encantado, qué película nos ha emocionado, qué evento cultural hemos disfrutado. Hacemos negocios con las personas en las que confiamos, y para confiar tenemos que conocer. Esconderse en las redes sociales es tan mala práctica como ser demasiado visibles por causas ajenas a nuestro proyecto.
  • Evitar las discusiones gratuitas que no tengan que ver con nuestros intereses profesionales. Uno de los asistentes explicaba que a raíz de un acalorado debate en Twitter con un famosete recibió críticas que primero fueron personales, pero que enseguida se extendieron a su proyecto empresarial. Claro, googleando el nombre de este asistente aparecía enseguida su empresa…
  • Demostrar lo que sabemos hacer, lo que nos motiva, lo que nos interesa en nuestros perfiles personales enriquece el proyecto empresarial emprendedor. Del mismo modo que ocurre al revés: mostrar ansiedad, miedo, soberbia o pasotismo en un perfil personal acabará alejando a inversores y clientes. El emprendedor ES su empresa y casi viceversa.
  • Por lo tanto, es fácil ver que si tenemos desatendidos nuestros perfiles personales en las redes sociales, estamos desatendiendo nuestra imagen, nuestra reputación. Y eso en el caso del emprendedor afectará a la empresa, seguro.

Como siempre ocurre, es en el turno de debate de las charlas donde aparecen las cuestiones más interesantes: si tú tienes alguna pregunta, compártela con nosotros en los comentarios de este post 🙂

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Víctor Puig

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